El PRM luce lacio, pero dentro late el magma político tradicional. Es una mezcla confusa donde hay combinaciones en juego a los fines de repartirse el partido. Los dos grandes líderes se ven obligados a hacer espacio a lo nuevo, pero uno de ellos tiene herederos lo que deja la otra parte a buscar cobijo con tiempo.
De todas las cosas que se barajan en el análisis hacia el futuro lo más incierto es la posición de Luis Abinader. La dupla con Hipolito Mejía ha resultado exitosa. Logró extender a dos periodos su mandato presidencial venciendo el estigma perredeísta, pero está de salida y no tiene herederos.
Es por eso que todos sus movimientos parten de esa realidad. Se da por sentado que será el nuevo presidente del PRM dejando temporalmente el ejercicio a Deligne Ascensión Burgos, un hombre de ideas propias pero confiable por ser leal, así, Abinader buscará tener poder interno y presencia en el debate político.
Abinader ha ejecutado el mismo estilo del PRD de poca inversión pública pero la creación de muchos empleos para sus seguidores lo que en el pasado aseguraba lealtad. Aunque no luce con un liderazgo como Antonio Guzmán, Salvador Jorge Blanco, Jacobo Majluta y Peña Gómez es seguro que tiene su propia tendencia que lo llevó al poder pero que para el cuatrienio 2028-2032 podría desgajarse.
Y en esa realidad está lo que se maneja actualmente. Sin heredero político saldría del poder dejando su cuota de fuerza en el partido a quien resulte candidato presidencial. Eso es aterrador, por eso, si no negocia ahora su gente migrará espontáneamente, algo que ya está ocurriendo.
En la política el candidato del partido es su jefe y el presidente de la República es el principal dirigente por eso es que el futuro de Abinader está en juego. Su soporte actual podría pasar completo a ampliar hacia las fuerzas de David Collado y en él y con él otra línea en el PRM.
En el caso de la otra mitad del liderazgo perremeístas, léase Hipólito Mejía, hay la curiosidad de que su hija, Carolina podría heredar la tendencia, pero su nieto, Juan Garrigó, está labrando su propio liderazgo y se dice que tiene chispa, entusiasma y es trabajador. El abolengo lo ayuda para abrir puertas, pero él está tejiendo su propia banda presidencial.
Cual que sea el reparto en esta temporada de las posiciones directivas del PRM hay una percepción de que la militancia actual carece de los ímpetus de sus predecesores y que parece culminar con Abinader-Mejía la estirpe levantisca y separatista que en el PRD parió partidos y movimientos políticos.
De manera que los enfrentamientos futuros podrían ser como pleitos de salón con grandes restos económicos, sin embargo, la imagen estratégica de Abinader luce opaca. Aunque el paso por el poder lo ha visto crecer y ha obtenido un desenvolvimiento espectacular, la política se enfoca en el día a día y donde sus fuerzas pueden ser un botín
Una cosa es Abinader en la oposición, como un ex presidente jubilado y juntarse con Danilo Mejía en el “Club de los Ex” y otra con su partido en el poder donde podrían borrar su gestión.
Por: Alfredo Freites;-



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