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martes, 7 de abril de 2026

El carro de don Luis y el Profesor

❝El Bulevar de la Vida❞》》》

No a todos la vida les da la oportunidad de aprender a distinguir lo urgente -o mediático- de lo importante y principal. La familia, por ejemplo. Lo que voy a contarles, ocurrió la pasada semana, cuando en medio de los festejos por haber recibido El Gran Soberano 2026, Jochy Santos fue víctima de las mágicas bondades de la nostalgia, y un hecho lo remitió a la verdadera herencia que sus padres le dejaron: haberlo criado para que fuera lo que es: un hombre fundamentalmente bueno, socialmente útil, relativamente feliz y esforzado porque, como Julius Fucik, la tristeza nunca sea unida a su nombre. Y así ha sido.
Todo vino cuando, al ir a visitar la casa familiar, un vecino le preguntó: “Oye, Jochi, ¿en cuánto tú me vendes ese carrito?”. ¡Insana virtud la de meter la pata! Craso error el del vecino, que con su pregunta provocó que, llegada la noche, en fase in vino veritas, el amigo, ebrio de nostalgia, lloroso, pero feliz y agradecido, me llamara para, con el corazón en la mano, golpeado en la orfandad de un padre que le mostró el camino de la honradez y el trabajo, decirme, contarme como si fuera un reclamo: “Pero McKinney, es que ese carrito es de don Luis”, y ahí le llegó al amigo todo el agradecimiento del mundo.... Y otra vez sin pausa, “pero es que ese carrito es de don Luis, McKinney, es de don Luis”.

Medio dormido, en un primer momento no entendí bien lo que me decía. Ya despierto, uno, que es también huérfano de un padre que es su orgullo, y que fue jugador de beisbol junto al suyo, (un segunda base de buenas manos y bateo oportuno, según me contó el Profesor), lo entendí todo. Hablaba del carro de su fenecido padre, Don Luís. Entonces, le dije lo siguiente:

“Mira, Jochi, estoy convencido de que, para ti, desde tu condición de hijo agradecido, los 400 mil millones de pesos de las reservas del Banco Central no bastarían para que pudiera el despistado vecino honrar un solo pagaré de un préstamo a 60 meses para comprar “el bendito carrito de don Luis”. Bendecido, la vida te acaba de recordar, que aquellos que nos llegan al alma, son los únicos bienes materiales capaces de vencer la muerte. Por eso viven en nuestro recuerdo, don Luis y el Profesor McKinney. 

Por: Pablo McKinney;-
@pablomckinney
@pablomckinney
pablomckinney@gmail.com

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