❝Oye País❞》》》
El brutal asesinato de un jovencito de 19 años a manos de un agente policial ha sacudido a la sociedad, al país, y no es para menos ya que reedita los groseros ‘intercambios de disparos’.
Ese desbordado episodio, sin embargo, no puede servir de termómetro para medir, fehacientemente, que el programa de reforma de la Policía Nacional ha fracasado, aunque atiza críticas sobre acciones de los agentes con la gente en calles y barrios.
Sin que se pudiera tipificar como ‘normal’ que ocurran acciones de violencia, atropellos, excesos de fuerza, violaciones a los derechos individuales por parte de agentes contra ciudadanos, hay que admitir que en la ‘brega’ cotidiana en las calles hay violentos que agreden la seguridad de la gente y desafían el imperio de la ley con provocaciones y violencia contra los policías mismos.
Ante episodios de exceso de fuerza, haya una reacción institucional, de la justicia, de la sociedad, para establecer responsabilidades y sanciones, sin contemplaciones, que sirvan de ejemplo vivo y de advertencia para los agentes, hombres armados, uniformados e investidos de autoridad, sean reales garantes de la seguridad de los ciudadanos no motivo de temor, represión, violencia.
De una matrícula de alrededor de 40 mil efectivos, hay efectivos violentos por naturaleza, irrespetuosos de los derechos de la gente, corruptos, pero también, la generalidad, considero, están centrados en el cumplimiento del deber asignado.
Pero aunque una gran mayoría actúa correctamente, garantizando la seguridad de los ciudadanos, la convivencia policías-ciudadanos sólo se logrará cuando fluya el acuerdo social: respeto, no temor, de la gente a la policía… respeto, no animadversión, de los agentes con los ciudadanos.
Por: Ruddy L. González;-
@RuddyLGonzalez
rgonzalez@email.com



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