En una decisión sin precedentes, la Embajada de los Estados Unidos ha cerrado temporalmente las oficinas locales de su Agencia de Lucha contra las Drogas (DEA).
Al anunciar la medida, la embajadora Leah Campos dijo que no tolerarÔ ningún acto de corrupción dentro de la misión diplomÔtica norteamericana, con lo cual da la pista clave de ese cierre.
“La corrupción no tiene espacio en el Gobierno de los Estados Unidos ni en ningĆŗn otro. Es una violación repugnante y deshonrosa de la confianza pĆŗblica usar el cargo oficial para beneficio propio. No tolerarĆ© ni siquiera la percepción de corrupción en ningĆŗn lugar de la Embajada que dirijo”.
MĆ”s adelante precisó que la RepĆŗblica Dominicana “sigue siendo un socio fundamental en nuestro trabajo para combatir el narcoterrorismo en toda la región” y que ese trabajo continuarĆ” “incluso mientras se lleva a cabo nuestra investigación interna”.
En una conversación con el canciller Roberto Ćlvarez, la embajadora comunicó al Gobierno que esta investigación no incluye a ningĆŗn funcionario dominicano.
Todo parece indicar que este cierre no refleja ninguna ruptura ni retirada de la DEA, lo cual es lógico, ya que nuestro paĆs, por decisión de los Estados Unidos, es colĆder de la coalición mundial contra el trĆ”fico de opioides.
Se trata, por lo visto, de una medida clĆ”sica de control interno y protección operativa mientras realizan una investigación dentro de la propia misión, semejante a las que se han hecho en otros paĆses donde han fallado protocolos, personal, manejo de fuentes y posibles filtraciones.
Pero este sorpresivo cierre pone en el foco un asunto interno serio y delicado de la estructura estadounidense en el paĆs, no necesariamente un conflicto bilateral.
Es esta una investigación oportuna, porque permitirĆ” develar la naturaleza y gravedad de los actos de corrupción en que habrĆan incurrido los agentes de la DEA aquĆ.
Los capos del narcotrĆ”fico se han valido siempre de su poder económico y de sus enclaves polĆticos y gubernamentales para infiltrar y mediatizar el trabajo que realizan los organismos antidrogas, aquĆ y en otros paĆses.
Si hay ramificaciones entre los actos de corrupción de agentes de la DEA local con cómplices dominicanos que afecten el objetivo crucial del combate a los narcos, eso aflorarĆa a su debido tiempo.
Y si asà sucediese, el Gobierno dominicano no tendrÔ mÔs opción que aplicar todo el peso de la ley a quien haya entrado en contubernio, sea civil o funcionario.
Tomado del editorial de
de la fecha ;-


No hay comentarios:
Publicar un comentario